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Fabio Quartararo: “Me encantan las motos, pero no quiero estar demasiado tiempo aquí”

todaysetembre 5, 2025 212 5

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A sus 26 años, Fabio Quartararo ya sabe lo que es ser campeón del mundo de MotoGP (2021). El piloto francés habla sin tapujos de sus inicios, las dificultades de su trayectoria, la importancia de la ayuda psicológica y de sus emociones dentro y fuera de la pista.

 

Está acostumbrado a entrevistas convencionales. Hoy le propongo algo distinto, más cercano: un recorrido que va a ir desde su pasado hasta el presente y, si me lo permite, también el futuro. ¿Le parece bien?
Interesante. Me gusta, adelante.

¿Cómo fueron sus inicios en el motociclismo?
Fueron muy tempranos. Yo tenía cuatro años cuando mi padre, que también era piloto, me subió a una moto. Desde ese momento no me he bajado. A esa edad no eres muy consciente de lo que haces, pero recuerdo que me divertía muchísimo. Me gustaba la sensación de libertad. Al principio simplemente disfrutaba, y luego, cuando ya tenía siete años, fue cuando empecé a sentir que me apasionaba de verdad. Tanto que empezamos a viajar a España para competir en campeonatos.

¿Cuándo tuvo claro que quería dedicarse profesionalmente al motociclismo?
Muy joven. Con seis años vi una carrera de Valentino Rossi en televisión y algo me hizo clic. Yo ya corría, ya disfrutaba, pero ahí pensé: “quiero hacer esto toda mi vida”. Luego, a los 14, empecé a ver que realmente tenía nivel para llegar al máximo. Era un sueño, pero ya no solo un sueño de niño: era algo que veía posible.

¿Qué le decía su familia? Era muy pequeño, ¿su madre no sufría?
(Ríe) Todavía sufre. Viene a las carreras, pero no las mira. Sigue los entrenamientos, pero cuando llega la hora de competir, apaga todo. Se dedica a ordenarme el motorhome; me lo deja impecable. Es su manera de distraerse. Luego sí ve la carrera en diferido, pero en directo le resulta imposible.

¿Considera que su trayectoria ha sido fácil?
No. Entre los siete y los doce años hacía casi 100.000 km al año en furgoneta con mi padre entre Francia y España. Luego, al llegar al Mundial, tuve lesiones, malas decisiones… Ha sido duro, pero hemos logrado llegar.

Imagino que todo ello le llevó a buscar ayuda psicológica. De hecho, fue de los primeros en hablar de la importancia de un psicólogo en el mundo del deporte. ¿Sigue acudiendo hoy?
Sí, pero no como rutina. Voy cuando lo necesito. Entre 2018 y este año habré ido unas seis veces, más o menos. Una vez al año. No es algo fijo, pero me ayuda tener una persona externa con quien hablar.

Realmente, ¿qué le llevó a dar ese paso?
El enfado. En mi vida personal soy distinto, pero encima de la moto perdía la calma, y eso me hacía daño a mí y al equipo. Con el psicólogo aprendí a canalizar esa frustración. Entendí que podía estar enfadado, pero que no debía transmitirlo de manera que afectara al trabajo. Ahora, aunque me moleste algo, sé dar comentarios constructivos al equipo, y eso cambia todo.

Ha aprendido a ser asertivo.
Sí, he aprendido a dar feedback de calidad aunque esté enfadado. Es complicado, pero ahora no dejo que mis emociones perjudiquen el trabajo.

En 2021 se proclamó Campeón del Mundo. ¿Qué se siente al lograrlo?
Es el sueño más grande que puedes tener como piloto, y de repente se cumple. Es increíble. Es celebrar con tu familia, con tus amigos… no una vez, sino muchas veces, porque no te cansas. Pero, sobre todo, es una sensación interior de satisfacción, de haberlo logrado después de tanto esfuerzo. Son recuerdos que quedarán siempre conmigo, y claro que quiero repetirlo, pero aunque nunca volviera a ganar, ese título siempre estará ahí.

Cuando cruzó la meta, ¿qué le pasó por la cabeza?
Lo primero que piensas no es en la victoria, sino en todos los momentos malos que has pasado: las lesiones, los viajes interminables, los sacrificios, las dudas. Todo eso pasa por tu mente muy rápido, como un flash. Es curioso, pero lo que más recuerdas son los momentos duros, porque son los que dan valor a la victoria.

Ahora atraviesa un momento complicado. ¿Cómo vive la situación actual con Yamaha?
En 2023 y 2024 me hice muchas preguntas a mí mismo, me cuestioné todo. La gente decía que la moto iba mal, pero yo pensaba: “¿y si soy yo?”. Esa duda es muy dura. Pero este año noto otra vez el potencial, sé que puedo estar arriba. Quizá no luchar por victorias cada fin de semana, porque hay un piloto que ahora mismo está arrasando, pero sí por podios de manera constante.

¿Se arrepiente de haber renovado?
No. En ese momento era la mejor decisión. Había muchas razones que me hicieron quedarme en Yamaha, y sigo creyendo en ellas. Claro que me habría gustado estar más arriba ahora, pero no me arrepiento. El problema es que esperaba una evolución más rápida de la moto, y no ha llegado.

¿Tiene fe en que remontarán?
En 2023 y 2024 me hice muchas preguntas a mí mismo, me cuestioné todo. La gente decía que la moto iba mal, pero yo pensaba: “¿y si soy yo?”. Esa duda es muy dura. Pero este año noto otra vez el potencial, sé que puedo estar arriba. Quizá no luchar por victorias cada fin de semana, porque hay un piloto que ahora mismo está arrasando, pero sí por podios de manera constante.

Sin embargo, usted ha sido de los pocos que le ha plantado cara a ese “piloto que ahora mismo está arrasando”.
(Ríe) A mí me falta mejorar en esas condiciones de agua, pero en seco sé que puedo luchar con él. Sinceramente, para mí es el mejor piloto de la historia (Marc Márquez). Su grandeza es ir rápido en cualquier condición: seco, mojado o mixto.

Esta temporada se le ha visto llorar en pista. ¿Ha sido capaz de mirar esas imágenes nuevamente?
Soy una persona muy emotiva y no lo escondo. Aquel domingo estaba liderando la carrera, algo que no me pasaba desde hacía tiempo, y lo perdí todo. Fue durísimo. Lloré porque me dolió, pero también porque fue bonito sentir que otra vez estaba ahí: delante. Es el peor momento y el mejor al mismo tiempo.

Los aries somos emotivos, no tiene nada de malo.
(Ríe) No te voy a mentir… no estoy muy “metido” en el tema de la astrología. ¿Tú también eres aries?

Sí.
¿De qué día?

Nací el 30 de marzo. ¿Y usted? No recuerdo la fecha exactamente.
El 20 de abril, justo el último día. Estuve a punto de no ser aries. Ahora tengo curiosidad. Me informaré más sobre nuestro horóscopo.

La astrología y el futuro van muy de la mano. Empiece su “curso” de esta forma: imagínese dentro de cinco años, ¿cómo se ve?
Espero con algún título más, pero no sé si seguiré aquí. Me encantan las motos, pero no quiero estar demasiado tiempo. Quiero irme con otro Mundial en la mochila.

¿Está diciendo que no sabe si seguirá en el Mundial en cinco años?
Exacto. No quiero alargarlo mucho.

No me esperaba esa respuesta. Curioso.
Pues así es. No soy de los pilotos que tiene pensado estar mucho tiempo.

Por último, es usted creyente. Si cree en Dios, ahora debe creer más que nunca también en usted, ¿no cree?
(Ríe) Mi abuela era muy creyente, se lo transmitió a mi madre y yo seguí esa línea. Fui a escuela católica. No soy practicante, pero creo en Dios. Sobre lo último, creo que estás en lo cierto, aunque a veces no es fácil.

Fotografías realizadas por: Ari Lucena (@luzzari_)

#motogp

Escrit per: Lourdes Tasies Cano

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